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“Hace tanto tiempo, que no te sentimos, contando aquel cuento, de la buena pipa, ahí va…” “Verano del ‘92” – Los Piojos

Después de casi 6 meses sin fútbol, y sin el América de Cali en competencia, en los que el último recuerdo que nos dejó fue aquel riflazo de Pisano a pase de Rangel para sacar tres puntos importantísimos de San Carlos de Apoquindo, el Campeón de Colombia volvía a pararse en un terreno de juego para un partido oficial.

Curiosamente, los dos que dejaron esa última huella, hoy ya no están, así como tampoco está el artífice desde el banquillo de aquel eterno 7 de diciembre, por lo que su reemplazante, Juan Cruz Real, no solo tenía el desafío de poner en cancha a un equipo parado hace tanto tiempo, sino que también, de mostrar sus cartas como adiestrador, frente a una hinchada que aún tiene la huella y el recuerdo de Alexandre Borges Guimaraes dando la Vuelta Olímpica, y que esperaba con escepticismo ver la imagen que plasmaría el cuadro Escarlata en el Romelio Martínez de Barranquilla .

Y América mostró la idea de su nuevo –y resistido- DT desde el primer minuto de juego. Tomó posesión de la pelota, manejó los tiempos, los circuitos, y aun cuando el partido se le puso en contra tras una desafortunada de Eder Chaux en una pelota al espacio, y el penal convertido por Miguel Ángel Borja, le tomó la manija al encuentro, y le cortó el libreto a un Junior que, en las horas previas al encuentro, se perfilaba el como claro favorito.

El cobro que Sebastián Viera le atajó a un ansioso Adrián Ramos, no aplacó al equipo; por el contrario, el equipo mostró actitud, arresto físico y superioridad ante el rival, aunque en algunos tramos de partido, el ímpetu pudo más que las ideas para generar opciones de gol. Con ese impulso, tanto anímico como futbolístico, Real movió sus fichas, se atrevió a cambiar el esquema jugando con tres centrales, metió a Pérez, y le cambió el perfil a Duván Vergara, y en una ráfaga de 2 minutos, América remontó un partido que, si analiza el trámite hasta ese minuto ’81, cuando se cruzó la pierna de Gabriel Fuentes en un centro al área, merecía mínimamente llevarse un punto, pero que no había encontrado la sapiencia y la cabeza fría para definirlo frente al marco “Tiburón”.

Es una victoria reconfortante, no solo por lo que implica para el corazón del hincha reencontrarse con el sentimiento Americano con una victoria en el bolsillo, también ayuda a identificar qué es lo que quiere esta nueva versión del equipo, y sobre todo, pone de manifiesto una nueva idea, un concepto distinto, y por ende, una nueva normalidad, a la que solo el paso de los partidos, y la imagen que con ella se muestre en cancha, nos iremos acostumbrando. Faltan 90’ en nuestra cancha, pero la ilusión de un nuevo título, se hace aún más latente.

Cualquier sugerencia, queja, o lo que quieran manifestarme, pueden hacerla a través de mi cuenta de Twitter @UnMequetrefeMas; nos leemos en una próxima oportunidad en este “Rincón del Turco”. Un abrazo para todos.