Hay cosas elementales en el fútbol como tener precisión en los pases, mantener una presión constante sobre el rival en su propio campo e intentar mantener un orden en las líneas dentro del esquema de juego planteado.

Eso fue lo que salió a hacer América con buen oficio, y por eso se le vio cómodo en el terreno de juego en la primera parte. Jugando tranquilos y relajados, con esa frescura como si vinieran de una seguidilla de buenos partidos. Adriancho haría una diagonal para anticipar su marcador, después de un muy buen centro de Velasco, cabeceando con potencia el balón hacia el césped para ubicarlo en un ángulo imposible del portero. Golazo, carajo. Vamos, mechita que lo ganamos.

Y dentro de la presión que estábamos ejerciendo, y la buena movilidad por todo el medio campo de Yesus, generaríamos una buena acción colectiva, con toques precisos y un pase de la muerte hacia atrás de Duván para que Santi Moreno rematara de manera tranquila y contundente venciendo a Bejarano y terminara fundiéndose en un cálido abrazo con nuestro capitán. Golazo y tranquilidad para irnos al entretiempo.

Pero un partido que estaba controlado, que América manejaba casi a sus anchas lo enredamos por esas patéticas lecturas que Cruz Real está haciendo de los partidos a la hora de los cambios. Tenemos jugadores de calidad para dar un mejor espectáculo, para tener una mayor posesión del balón y crear jugadas de mayor riesgo. ¿Será que este cuerpo técnico no se da cuenta de eso y por eso termina jugando a lo que vaya saliendo?

Sale Yesus, quien había tenido toques finos para poner a jugar al resto del equipo, y sale Duván, quien sin importar dolencias, pandemias o demás cosas que le aquejen, siempre da lo mejor para beneficio del equipo. Desarmado ese buen esquema inicial de ataque que se complementaba con los autores de los goles, Águilas tomaría confianza en la cancha y encontraría el descuento en una nueva desatención en nuestra área.

Si no es por ese regalo de la defensa rival, la constante presión de un Batalla que, partido tras partido, se le ve con más confianza y la buena ubicación de John Arias para anotar el tercer gol a los treinta minutos, hubiéramos seguido padeciendo hasta el final del partido, en un encuentro que no debió haber terminado así.

Un suspiro necesario para estos días tan agitados en el club, pero importante hacer una revisión de las lecturas de juego por parte del técnico para no desbaratar lo que está funcionando bien, pues nos enredamos solos sin que el rival haga mayor esfuerzo. Somos el actual campeón del Colombia y frente al que sea debemos imponer condiciones, más aún, teniendo los jugadores para hacerlo.