No hay nada más desesperante en cualquier equipo que ver la incapacidad de coordinar más de tres pases seguidos y, ya sea en defensa o ataque, ser tan erráticos en la entrega del balón.

No se tiene fútbol, porque no se hace el pase a quien se debe hacer. Ese es uno de nuestros tantos problemas en la cancha. El primer pase, que deben hacerlo los centrales, es prácticamente perdido, pues Torres y Segovia cada vez que van a entregar el balón resultan generando riesgo en contra nuestro, a menos que sean pases prácticamente al pie.

En la mitad del campo vemos algo similar. Ese toque fino de Carrascal, o de fuerza de Sierra, también se ha perdido y, en los minutos que cada uno jugó, se les vio con muchas imprecisiones al dirigir un pase, un elemental pase. Y ni qué decir de John Arias, quien, al devolver un balón hacia el centro, habilitaría a Yeison Guzmán, que la envió al fondo de la red, después de ver como Segovia pasaba al frente de él sin causarle ningún tipo de preocupación. Todo mal.

Si no hubiera sido por ese penal, que, entre otras, en lo personal, no vi ningún tipo de contacto, nos hubiéramos ido con mucha pena del Estadio Polideportivo Sur de Envigado. Porque más allá del segundo cobro de Adriancho, pues el primer remate fue errado, y para fortuna de nosotros se tuvo que repetir por adelanto del portero, América no hizo nada de nada en ataque.

No se llegó ni una sola vez con peligro al arco rival. Una vez más, una creación pobrísima desde lo colectivo. Uno que otro regate de Duván, la lucha y esfuerzo de Adrián en la parte de arriba, la disciplina y entrega de Ureña en un puesto que se le acomoda más, y la entrega silenciosa de Edwin Velasco quien sin brillar ni ser la gran figura, cumple a cabalidad en su puesto. De resto, no hay mucho que rescatar en un América que desde la cabeza dirigencial, al no hacer el esfuerzo de mantener al técnico campeón, pasando por un cuerpo técnico que suele errar constantemente en sus lecturas del juego, hasta el pobre nivel con el que volvieron varios de nuestros jugadores, hace que no haya mucho de donde ilusionarse para esta temporada, más allá de festejar uno u otro partido.

El domingo a ganarle a Patriotas a como dé lugar, pues antes de cerrar nuestra participación en Porto Alegre el 22 de octubre, se nos vienen los partidos contra Junior y Nacional, por lo que es mejor estar en una mejor posición en la tabla antes de visitar el Romelio Martínez y el Atanasio Girardot.