Durante buena parte de los años 90’s y a inicios de este siglo, jugar en El Campín era sinónimo de buenos resultados. Desde que volvimos a primera, visitar Barranquilla ha sido una plaza favorable para el rojo, con empates y triunfos que nos han llevado a eliminar a Junior y a dar pasos gigantescos para ganar la catorce. Y continuamos con la racha de buenos resultados.

De entrada, volvimos a tener las mismas falencias saliendo de atrás de los anteriores partidos. Marlon con sus erráticos pases por poco hace que Borja pusiera a celebrar a los junioristas muy rápido; y después Segovia, dejando descubierta la zona defensiva por sus malas salidas, evidenció el poco trabajo que se está haciendo en esta zona y el bajo nivel individual de nuestros centrales.

Velasco, quien ha venido haciendo un buen trabajo por la banda, hoy dejó que Cariaco González se comiera su banda e hiciera lo que quisiera. El resultado: un balón que se pasa en la mitad de la cancha y Cariaco, después de avanzar unos metros, saca un zapatazo a todo el ángulo para incrustar ese balón en la red y marcar un buen gol.

Ese primer tiempo pudimos haber recibido más goles; hasta que, finalizando el tiempo, llegaría ese buen pase englobado de Segovia, no todo puede ser malo, obvio, para una habilitación magistral de Cortés Barreiro, quien, con el recurso de la rodilla en tierra, le puso el pecho a la jugada y dejó el balón servido para que Duván ingresara por izquierda, regateara y sacara un remate exquisito con el borde interno de su botín derecho. Golazo. Un gol de otro partido, por lo poco que habíamos hecho colectivamente, pero que nos daba la tranquilidad para irnos con un resultado favorable al descanso.

Y al salir al segundo tiempo, pasamos de padecer los errores de nuestra zaga y sufrir en cada avance del local, a generar más juego, manejar los ritmos del partido y crear opciones claras de gol. Fue otro momento de América muy diferente a las angustias del primer tiempo.

Santi moreno y Juan David Pérez entraron con ganas y pusieron a correr a la defensa tiburona. De hecho, después de un buen tiro libre de Viera finalizando el partido, pudimos habernos llevado la victoria con un buen contragolpe en el que Pérez habilita a Duván y éste, mientras sus compañeros se perfilaban, saca un remate fino que el portero alcanzó a cachetear, un remate que iba con la precisión necesaria para colocarnos a festejar el segundo gol y una victoria que tuvimos muy cerca.

Buen punto de visita, pero, queda la inquietud: Hicimos cinco cambios en cuatro momentos diferentes, cuando la reglamentación provisional plantea que solo se pueden tener tres momentos para realizar modificaciones. O, ¿será que el balón no se había reanudado y se cuenta un solo momento entre el ingreso de Moreno y la del ratón? Al parecer, no, y con eso salvamos ese punto que costó bastante.

Si perdemos el partido por reglamento, ¿No es cuestión del delegado deportivo, de William Zapata, estar pendiente de que este tipo de cosas no ocurran? ¿Ni Cruz Real ni nadie del banco se percató de esto? O, ¿Si estuvieron en la jugada a ver el juego no se reanudó y por eso lo hicieron? Sería un ridículo monumental si llegásemos a perder el partido por cuestiones elementales como no contar este tipo de momentos dentro de un partido y un punto que se nos iría de las manos de la manera más estúpida, cuando la entrada de Luis Sánchez no representaba absolutamente nada en el minuto noventa, pues no había necesidad ni siquiera de quemar tiempo. Esperemos que pasa, pero este tipo de situaciones no le pueden pasar a un equipo grande, menos al campeón de Colombia.