Foto del Twitter de América de Cali

“El orden no es suficiente. Lo que se requiere es algo mucho más complejo. Es el orden actuando sobre la novedad, para que la masividad de orden no degenere en mera repetición, y de este modo la novedad siempre se refleje sobre un fondo de sistema”. -Alfred North Whitehead – Matemático y filósofo Inglés

Durante las últimas semanas, uno de los debates dentro del consumo de los medios está recayendo sobre la repetición de producciones televisivas, teniendo en cuenta que hay pocas o nulas posibilidades para crear nuevos contenidos por cuenta de la pandemia que sigue acechando al mundo; Y es que si bien han funcionado en su mayoría, la discusión sobre la jugada facilista del “reencauche” está de manifiesto y genera gran diversidad de opiniones.

Pero no solo pasa en la televisión colombiana; el fútbol, y la forma de jugarlo, también suele encontrarse con la repetición de una fórmula tácita para plantear los partidos, y la cara que mostró América de Cali anoche frente al Junior de Barranquilla en la cancha del Metropolitano, fue eso, una repetición, para ser más preciso, un calco del partido frente al Envigado, tanto por el juego que desde la idea se intentó plasmar, como por el trámite del encuentro.

Otra vez los primeros 15 o 20 minutos pasándola mal, con crasos errores en defensa que costaron un gol en contra, y que pudieron ser 3 de no ser porque Miguel Borja estaba en una noche nefasta, con un equipo desconectado y poca respuesta desde el entrenador. Otra vez el empate viniendo en una jugada aislada, casi que fuera de contexto, antes del descanso, cuando entre el muchacho Barreiro y la “guapura” de Duván Vergara para descontar rivales encontraron el gol de la paridad, y otra vez un segundo tiempo planteado más en procura de aguantar el resultado y llevarse el punto del Roberto Meléndez, que para aprovechar los espacios que dejaba el rival para contragolpearlo y, tal vez, traerse un botín más jugoso de tierra currambera; en resumidas cuentas, exactamente el mismo libreto con el que se jugó hace una semana en el Polideportivo Sur.

Tal vez el resultado sea funcional a estas alturas, porque siempre aruñar dos unidos fuera del feudo del Olímpico Pascual Guerrero sea más valioso que terminar sin nada, pero cabe preguntarse si dentro de esa forma repetitiva de encarar los compromisos, no hay algo de conformismo, o hasta de temor, por parte de Juan Cruz Real y sus dirigidos. Insisto, tal vez no sea del todo malo porque serán puntos importantes si se quiere clasificar a los play off, pero, en la opinión de quien escribe, con un poco más de atrevimiento y voluntad, la cosecha hubiese sido mucho más fructífera para el cuadro Americano.

Las repeticiones pueden funcionar, claro que sí, pero, con los intérpretes que tiene América para jugar a la pelota, con la capacidad individual que sabemos que tienen estos jugadores, y con un poco más de osadía, este equipo tendría para proponer algo más que la parsimonia con la que se queda cuando amarra un resultado. El domingo, contra Atlético Nacional, es la oportunidad perfecta para demostrar que se puede salir del molde, y por qué no, dar un golpe de autoridad a la mesa, como aquel que se dio en el Pascual el año pasado con la inolvidable chilena de Rangel, y la zancada endiablada de Duván para llevarse por delante a un producto más de la maquinaria mediática verdolaga.

Cualquier sugerencia, queja, o lo que quieran manifestarme, pueden hacerla a través de mi cuenta de Twitter @UnMequetrefeMas; nos leemos en una próxima oportunidad en este “Rincón del Turco”. Un abrazo para todos.