Una cruz desesperante

Después de once años sin saborear lo que es levantar una copa, América quiso apostarle a la única forma de ser rentable un equipo de fútbol: ser campeones, y lo lograron. Se criticaba a Guimaraes por no lucir frente a los equipos pequeños, por enredarse frente a rivales sin peso, por pegarse a un único esquema; pero nos devolvió la tranquilidad de tener orden táctico y con eso levantamos la anhelada estrella 14.

A principio de año, no lo estábamos haciendo mal. Hubo buenas decisiones, como el traer a Graterol y al chileno Ureña, y especialmente el mantener la base que levantó el título. Hasta que llegó la pandemia y Tulio no supo manejar la institución.

La inversión había sido grande, si, no tenemos el músculo económico de Junior o Nacional, es cierto, pero con un mínimo de inteligencia financiera, y especialmente con proyección deportiva, hoy estaríamos jugando como el equipo campeón de Colombia que somos y no como el rojo desteñido que ha presentado ese pseudo técnico de fútbol que es Cruz Real. Además, muy seguramente estaríamos recibiendo dinero por la participación en Copa Sudamericana. Pero no, hoy somos un equipo al que cualquier rival le gana con mucho o muy poco fútbol que tenga.

El mayor culpable de esta crisis, sin ninguna duda es Tulio. Cruz real, en últimas, simplemente no iba a desperdiciar una oportunidad de oro de dirigir un grande de Suramérica por sus limitaciones, las cuales las debe conocer a la perfección, no. Cruz sabe el peso que tiene en su hoja de vida dirigir al América de Cali. Pero que malo es. Rompió la confianza de jugadores que se comían la cancha y brillaban individual y colectivamente; hizo que este plantel perdiera la memoria futbolística y los esquemas para hacer un juego fácil y equilibrado; y está dejando un sinsabor muy amargo al ver sus resultados, donde nos dejó sin copas internacionales en este 2020 y, de no llegar a la final, se repetirá la historia para el 2021; avanza a los ocho gracias a una decisión de escritorio, más no por su despliegue de fútbol, y nos deja con el pobrísimo balance de no ganarle a ningún equipo grande y tan solo a uno de los equipos que clasificaron a la fase final del campeonato. Papelón total de este desconocido.

Triste que volvamos a los tiempos de depender únicamente de las individualidades por no haber dirección técnica, y más sabiendo que tenemos jugadores de calidad para superar a rivales que no nos deben generar mayores contratiempos, y que, con el orden táctico de un técnico que sepa de fútbol, tendríamos todo para revalidar el título en diciembre.

Seguiremos apoyando, como hinchas este amor va más allá de un nombre, pero con los pies en la tierra, sabiendo que no podemos esperar mucho de un equipo que no tiene un timonel que sepa leer el fútbol dentro de la cancha.

ENTRE LA TRINCHERA: No más Segovia, por favor, no más. Agradecemos su capitanía para levantar la catorce, pero este año ha mostrado lo limitado que es para defender la escarlata. Que le den la oportunidad del todo a Pablo Ortiz, canterano que lo están quemando utilizándolo en posiciones que no son de él.