Foto: @dimayor

 

Para todo hay una primera vez.

“Queríamos ganar para terminar una racha maldita en esta cancha” – Diego Armando Maradona, después de cortar una racha de derrotas como local cuando dirigía a Gimnasia y Esgrima de La Plata.

En el transcurso de la vida, las primeras veces suelen ser emotivas e inolvidables; El primer beso, la primera vez que salimos de pase, la primera vez que subimos a un avión, o a un barco, o hasta el primer encuentro íntimo, suelen tener esa dosis de incertidumbre, emoción y ansiedad que nos envuelve desde los más profundo del ser, y que se anhela cada día hasta que sucede.

Pero también suelen llegar con una dosis de sufrimiento, sobre todo, cuando esta se posterga más de la cuenta, y el anhelo se convierte en impaciencia, y esta empieza a pesar en la conciencia, como una cruz a cuestas de la que no nos podemos liberar; Y eso le sucedió a un América que anoche llegaba al estadio La Independencia de Tunja con un lastre de 16 años sin sacar los tres puntos de la capital boyacense, y sobre todo, con recuerdos nefastos como la Final de 2008-I, o la ida de la Promoción ante Patriotas.

A todo ello, hay que sumarle el presente del Rojo, con 4 partidos sin ganar, y lastrando apenas dos unidades producto de dos empates ante rivales “débiles” en condición de local, y con un amago de crisis que, con una derrota en el escenario tunjano, podría estallar deforma inclemente.

Y sí, América no jugó un buen partido, muy por el contrario, se vio impreciso, con poca respuesta colectiva, peloteando a más no poder en un terreno de juego en condiciones infames para la práctica del fútbol profesional, y en algún momento, hasta sometido por el Boyacá Chicó, que, aunque le había hecho la vida difícil a Nacional y al Deportivo Cali en sus dos presentaciones anteriores, había sido superado por el peso específico de sus oponentes.

Pero otra vez, aparecieron las individualidades, esos actos de rebeldía que se sobre ponen a la limitación futbolística y la poca respuesta táctica. Santiago Moreno puso dos pases colosales, Vergara, aunque se lesionó, volvió a ver las redes contrarias, Adrián Ramos jugó para el sacrificio, más que para la vistosidad, Yesus Cabrera intervine cuando más apagado se encontraba, y con dos Goles de muy bonita factura, el Bicampeón, por fin, se lleva tres unidades del altiplano, y se saca el maldito fucú que representaba jugar en Boyacá e irse, a duras penas, rasgando empates por más de tres lustros.

Sí, soy el primero en aceptar que lo de la noche anterior dista mucho de ser el fútbol que queremos ver en este equipo, pero lo más importante, era obtener el resultado, sacarse la cruz, y pensar desde la confianza que da ganar en una plaza que parecía negada. ¿Para mejorar?, demasiado, pero será una semana más tranquila para trabajar las debilidades mostradas, y sobre todo, tomarse un respiro, porque a final de cuentas, para todo hay una primera vez.

Cualquier sugerencia, queja, o lo que quieran manifestarme, pueden hacerla a través de mi nueva cuenta de Twitter @UnMequetrefeMas; nos leemos en una próxima oportunidad en este “Rincón del Turco”. Un abrazo para todos.

Posdata: Hoy es 13 de febrero, día para recordar el por qué decidimos alentar a este sentimiento, por qué llevamos con orgullo estos colores a pesar de las lágrimas, las tristezas, las derrotas dolorosas, y sobre todo, por qué somos la Pasión de un Pueblo. Aguante América y su gente.

¡FELIZ CUUMPLEAÑOS, AMÉRICA, FELIZ CUMPLEAÑOS, AMOR DE MI VIDA!