Foto del Twitter de América de Cali.

“Ganamos a pesar del DT” Carolina González (@Ariadna1121 en Twitter).

Si el día viernes hablábamos de la repetición constante en la que se convierte esta tribuna al discutir acerca de los golpes de timón a la hora de tomar decisiones, hoy se hace menester encaminar las líneas a los actos de rebeldía, esos que permiten sobreponerse a lo ya “escrito”, a lo que parece predeterminado por el destino, y que por pura fuerza y desobediencia al mandato protocolario, termina sorprendiendo y cambiando un poco la historia.

Y el enésimo acto de rebeldía de los jugadores que tiene América, hizo su aparición anoche en el Atanasio ante un Atlético Nacional que ya sentía ganada la edición 266 del Clásico del fútbol colombiano, sobre todo, porque en el lapso que se abrió entre la ocasión de gol que se fue al costado en el remate de Cambindo, la posterior anotación de Jarlan Barrera, y la expulsión –irresponsable e innecesaria- de Neider Moreno para los verdolagas, los tres puntos parecían quedarse en la ciudad de Medellín.

Sobre todo porque en ese momento, nos quedamos esperando de vuelta la “muñeca” de Juan Cruz Real, para intentar evitar el caos, y por poco el resultado termina siendo más amplio, de no ser porque el VAR intervino para sancionar una mano –clara, por demás- en la segunda anotación en la cuenta personal de Barrera. En ese instante, el equipo se veía aturdido, no se encontraba, y la reacción desde la línea técnica parecía inoperante, y los gritos pidiendo la cabeza del adiestrador argentino volvían a retumbar en el eco de la hinchada Escarlata.

Pero apareció la insumisión, la anarquía, esa que llevó al cuadro Americano a triunfos memorables como el de Barranquilla y el mismo Atanasio en 2020, o el de Santa Fe en 2019, esa en la el plantel, cuando se junta, saca de la galera una parte del repertorio que pueden ofrecer en aras de  conseguir la victoria. Y esta vez, de la mano de la claridad de  un Rafael Carrascal que se resiste a ser “borrado” de la plantilla, y de un Yesus Cabrera que cada vez aparece de forma más determinante en juegos decisivos, se logró salvar un empate a través de un riflazo que el volante cartagenero acomodó al palo derecho de Quintana, devolviendo los favores del 2020, donde, tras un partido prolijo de América, y con los tres puntos casi en la bolsa, Rovira le arrebató el partido en la última ´pelota en juego.

Y sí, para el sentimiento del hincha, es lindo arrebatarles algo que ya tenían casi que asegurado, y es importante que, otra vez, el plantel se ponga de cara a la adversidad y termine “salvando los muebles”, pero eso no puede convertirse en distractor de lo que no está funcionando, sobre todo desde el planteamiento y las decisiones técnicas, porque la tabla de posiciones ya apura para sumar de a tres, porque es la hora de consolidar una idea, una identidad de juego, aprovechando los recursos que se tienen nominalmente hablando, porque la imagen de un equipo que hoy ostenta el rótulo de Bicampeón no puede ser la de un equipo rácano y desvariado, y sobre todo, porque no sabemos si el enésimo acto de rebeldía para controlar el panorama, será el último que desde la genialidad se pueda otorgar.

Cualquier sugerencia, queja, o lo que quieran manifestarme, pueden hacerla a través de mi nueva cuenta de Twitter @UnMequetrefeMas; nos leemos en una próxima oportunidad en este “Rincón del Turco”. Un abrazo para todos.