“La inocencia no encuentra protección en la culpabilidad.” François de La Rochefoucauld – Escritor y filósofo francés.

“No culpes a la noche, no culpes a la playa, no culpes a la lluvia…” rezaba la letra de “Será que no me amas”, aquel éxito que fue furor a comienzos de los años 90’s en la voz de Luis Miguel, interpretando el cover de “Blame It On The Boogie” de los “Jackson Five”, y que se convirtió en uno de los grandes himnos de la cultura pop de aquella época, por lo menos en Hispanoamérica.

¿Y qué carajos tiene que ver ese dato con América? Se preguntará usted, amigo lector, y la respuesta es muy sencilla: Ese corito de “No culpes a la noche, no culpes a la playa, no culpes a la lluvia…” es la contraprestación al discurso que hoy se está poniendo de manifiesto en las huestes rojas, cuando la clasificación a los cuartos de final de la Liga Betplay está pendiendo de un hilo.

“Es que la cancha” “Es que la hora no es la adecuada” “Es que las lesiones nos han afectado” “Es que el rival también juega” “Es que.., y es que…y es que”, un mamotreto de excusas para intentar justificar el hecho de solo se han cosechado 10 puntos de 24 posibles en condición de local, es decir, solo el 41 % de las unidades en disputa en la cancha del Olímpico Pascual Guerrero, ante rivales que, por lo menos sobre el papel, eran mucho menos favoritos para llevarse un botín del estadio del barrio San Fernando que el actual Bicampeón de Colombia.

Pero las excusas no solo se ponen en la mesa en lo numérico; estas también hacen su flamante aparición a la hora de analizar a un conjunto que ha repetido el mismo patrón de juego apático, desordenado y aturdido en esos partidos, tratando de justificar el desvarío que se expresa desde la imagen que esbozan los jugadores en el terreno de juego, pero también desde la línea técnica, en cabeza de Juan Cruz Real, con la confusión que evidencian sus decisiones, sobre todo, cuando los partidos se colocan cuesta arriba para sus dirigidos.

Esas excusas que se “fundamentan” a partir del discurso de la voluntad y el sacrificio que, sin que dejen de ser un factor determinante para un plantel y sus objetivos, no puede convertirse en la única moneda de cambio para revertir situaciones adversas como las de los enfrentamientos ante Bucaramanga, Santa Fe, Envigado, Medellín, -casi- ante Millonarios, u hoy, ante un Equidad que, jugando a lo suyo, a lo que han mostrado toda la vida los equipos conducidos por Alexis García, desnudó por completo las falencias tácticas del cuadro americano y le sacó un triunfo que lo dejó listo para la siguiente instancia, y puso de nuevo a los americanos a aferrarse a la calculadora y los resultados ajenos.

Por ahora, al momento en el que me senté a redactar esta columna, América permanece en el grupo de los clasificados, pero si por alguna razón, se llega a quedar fuera de las fases finales del campeonato, no alimentemos el discurso de buscar culpables externos; la razón fundamental, está en lo que el propio equipo Escarlata ha hecho, o mejor, ha dejado de hacer, porque tirar 14 puntos por la borda  jugando en casa, algo de mella debe provocar, y sobre todo, algo muy mal se tiene que estar generando desde adentro. De una vez lo digo, aunque suene crudo, si el Bicampeón va a dejar su plaza vacante antes de tiempo, no culpes a la noche, no culpes a la playa, no culpes a la lluvia…

Cualquier sugerencia, queja, o lo que quieran manifestarme, pueden hacerla a través de mi nueva cuenta de Twitter @UnMequetrefeMas; nos leemos en una próxima oportunidad en este “Rincón del Turco”. Un abrazo para todos.