Los métodos del Míster.

“¿No tienen ninguna queja? Ah no? , apague y chao.” Frase de Jorge Puerto Ladino después de la rueda de prensa ofrecida anoche en el Pascual Guerrero.

Lo siento, estimado lector, estas líneas no tendrán el habitual parangón de lo vivido en la noche anterior con alguna situación o escenario propio de la cotidianidad; no me da el ánimo, no me da la cabeza, la rabia no me lo permite, sentirme inferior ante un rival que venía de comerse tres de local, y cuyo único argumento “futbolístico” ha sido el pataleo en estrados disciplinarios, redes sociales, medios de comunicación, me lleva a un estado de impotencia y furia pocas veces expresado en esta tribuna.

Un factor que carcome aún más ese revoltijo emocional, es que desde que salió la nómina titular de América de Cali, sabíamos la mano ya iba a venir pesada. El “Míster” y sus métodos, tan aplaudidos por algunos teóricos que buscan desesperadamente ponerle tintes de supra intelectualismo a este deporte tan pasional, hicieron su aparición con la planilla en mano. Un medio campo con el que nunca había salido al terreno de juego, encabezado por un jugador como Kevin Andrade, al que, por más que el Mister se empecine en darle protagonismo y afianzarlo como un “roble” infranqueable, termina siendo tan endeble como el papel de la libreta en al que apunta durante todo el partido, era la premonición de que la noche no sería precisamente un “paseo de salud” para el cuadro Americano.

Y lastimosamente, la premonición fue tan real, que creo, sin temor a equivocarme, que el 90% de quienes lean este escrito, sienten esa misma calentura al ver a un equipo descompensando, que defiende mano a mano, con boquetes entre líneas tan grandes como la pista atlética del Olímpico de San Fernando, que tiene que esperar a que las individualidades, desde la genialidad y la rebeldía (esa que, por ejemplo, hay que reconocerle al siempre discutido Joao Rodríguez que tuvo en el encuentro) para intentar abrir el cerco de un adversario que, con un poco más de pegada en ataque, se hubiese llevado cómodamente los tres puntos para Tunja, y que deja sentados, mirando las nuevas luminarias, a dos jugadores como Ramos y Paz, y que cuando ingresaron, terminaron envueltos en los métodos del Mister, cumpliendo funciones “tácticas” que hasta el más ignaro de los futboleros sabe que no van a poder cumplir.

Pero lo que más enfurece a este servidor, es escuchar la poca autocrítica por parte del Mister en la rueda de prensa, tratando de embelesar esa dantesca imagen con números que resultan siendo obtusos frente al frío marcador, con una “superioridad” que nadie, absolutamente nadie más que él observó, y hasta sintiéndose atacado por los cuestionamientos que desde la prensa (por fin) empezaron a llegarle. Ese poco peso para asumir que algo se hizo mal, y esa egolatría a flor de piel para hacerle creer al mundo que nadie sabe más de fútbol que él, es una mezcla más que peligrosa para un equipo que se precia de buscar un “Proyecto integral”.

Sí así nos vamos a manejar, Mister, -como diría Puerto- apague y chao, quédese con su imagen, con su visual y con sus conceptos puestos en el “Jean Book”, y maneje esto como a bien le convenga, pero no espere que la hinchada esté tranquila viendo un equipo que languidece hasta con un contrincante que, por puro peso específico, debió ganarle, y mucho menos, cuando desde la soberbia, la arrogancia y la ceguera, todo se termine cayendo a pedazos dentro de unas fechas, y que cuando aparezca la sensatez, esa que alguna vez supo tener, ya sea demasiado tarde.

Cualquier sugerencia, queja, o lo que quieran manifestarme, pueden hacerla a través de mi nueva cuenta de Twitter @UnMequetrefeMas; nos leemos en una próxima oportunidad en este “Rincón del Turco”. Un abrazo para todos.