Que el árbol no tape el bosque.

“Ante lo reiterado, y a falta de quien contradiga, todos creen, lo que no significa saber.” Fernando de la Rúa – Ex presidente de la República Argentina.

No nos llamemos a engaños, hay momentos en los que, por más que el azar, la suerte, la influencia Divina, o el influjo de las circunstancias recibamos un espaldarazo, sabemos que algo está fallando, que no se está haciendo bien, y que en cualquier momento, ese halo de fortuna se desvanece para hacernos estrellar, de la manera más aparatosa, con la cruel e inclemente realidad, y por lo general, ese sopetón sucede en un punto de muy difícil retorno para intentar reencausar lo que de a poco se fue destruyendo.

Pero más doloroso que estrellarse, es creerse la Milonga de que todo está funcionando de maravilla, o por lo menos, intentar convencer a los demás de que es así, creyendo que desde la contraparte, el análisis es superfluo, desvariado, y sobre todo, ingenuo. Lastimosamente, en la sala de prensa del Estadio Nemesio Camacho “El Campín”, se escuchó anoche un discurso por parte del “Míster” Osorio que raya en la mentira, y que nos pone a hinchas, prensa, y hasta los mismos jugadores en un estado de inocencia, embelesada por unas líneas adornadas con conceptos “profundos”, pero que se muestran muy poco en donde deberían ponerse de manifiesto, en el terreno de juego.

Es que no se puede hablar de que “No se sufrió en defensa” cuando Santa Fe llegó cinco veces de forma clara a la portería del América en menos de 20 minutos, pero que por obra y gracia del Espíritu Santo, de Joel Graterol, de la falta de eficacia de los delanteros “cardenales”, el partido no se fue al entretiempo con una paliza vergonzosa a sus espaldas, y mucho menos, llegar a semejante afirmación cuando el mismo Graterol termina siendo nombrado la figura del partido, y es que cuando la figura –y disculparán la redundancia- es el arquero propio, es que tuvo mucho trabajo por el cual responder., sobre todo, cuando desde sus defensas solo recibe errores en salida, en marca, y en entrega del balón, dejándolo a merced, por suerte esta vez, de un equipo rival peleado con los arcos rivales.

Y sí, tal vez el resultado no evidencia tal superioridad del adversario, o la nula respuesta futbolística del segundo tiempo, aun cuando desde la actitud se vio una cara medianamente distinta, o del poco tino que se tuvo, por enésima vez, en la transformación táctica propiciada por las sustituciones; Estoy seguro que todos, o casi todos, gritamos el Golazo de Deiner Quiñones al ’93, y nos sacamos un piano de encima porque desde el partido contra Once Caldas no se convertía una anotación, pero no se puede pasar por alto la imagen lánguida que dejó el cuadro Americano en el transcurso de esos 93 minutos.

Que el árbol no tape el bosque, que una acción individual de gran factura no nos tape los ojos y nos lleve a creer que el punto logrado es heroico, y que el elenco dirigido por el Míster está encontrando las maneras y el estilo para obtener resultados, sino que, muy por el contrario, estamos perdidos en la ruta, sin saber qué esperar de este equipo, y peor aún, quedarse con la incertidumbre de con qué otro “experimento” se saldrá desde la línea técnica, y cuál será la excusa de la tarde, lo que por cierto, resulta hasta incoherente, máxime cuando el lema desde el primer día, plasmado hasta en una camiseta, fue de “Cero excusas.”

Cualquier sugerencia, queja, o lo que quieran manifestarme, pueden hacerla a través de mi nueva cuenta de Twitter @UnMequetrefeMas; nos leemos en una próxima oportunidad en este “Rincón del Turco”. Un abrazo para todos.