Foto de @americadecali

El partido del aguante.

La frase de este escrito, la escribió la Gran Leslie Singer (@LexSinger) en Twitter al término del partido: “Mirá a Juan Carlos Osorio, que, perverso y todo, le dio la bienvenida a Dudamel como corresponde”.

El hincha del fútbol, y sobre todo el del América de Cali, es un espécimen particular; Sí, como a todo aficionado a este deporte, le encanta ganar, pero pareciera ser que disfruta mucho más cuando ese triunfo cuesta, cuando se obtiene a través del sufrimiento, cuando los huevos, o los ovarios, según sea el caso, terminan de corbata, y mucho más, cuando después de todo ese padecer, el que termina en la lona es el odiado rival, el vecino incómodo y amarguete, esa camiseta verde y blanca que representa todo aquello que queremos evitar.

Pero no solo eso, produce mucho más placer, cuando en la semana, desde los micrófonos y las redes, hace su aparición el ya acostumbrado discurso arrogante, petulante, del “rico” de la región, que quiere aparentar un estado de opulencia que resulta ser espuria, y que se desvanece cuando aparecen las cifras en los informes económicos, los juicios en los estrados porque los terrenos de en los que se erige su “propia” y “magnánima” casa, aún, a la luz de la ley, le fueron invadidos a un corregimiento por cuenta de la “gente de bien”, o cuando las demandas llegan en catarata porque muchos de quienes pasaron por allí, no han recibido lo que les corresponde.

Y mucho más emocionante, es cuando se logra un triunfo que, en las horas previas, desde las decisiones técnicas, y desde que salió la lista de los convocados, no se veía por dónde se podría obtener, máxime, cuando la columna vertebral del equipo, encabezada por el capitán que terminó salvando los muebles en el duelo de copa, solo iba a presenciar el partido desde uno de los “palcos” del escenario visitante.

Desde el pitazo inicial se notaba que la noche no sería propiamente un lecho tranquilo; el rival fue incisivo, atacó por todos los flancos y boquetes que le ofrecía un planteamiento extraño, de esos que solo tienen asidero en la cabeza del Mister, y estuvo muy cerca de sacar una ventaja, de no ser por la desesperación, y la falta de acierto de sus delanteros en la portería Americana.

Pero el fútbol, con sus extrañezas y sus milagros, termina iluminando a un América que caminaba en medio de sus propias oscuridades, y se manifiesta en forma de un remate del siempre resistido e insultado –incluso desde esta misma tribuna, por lo que en estas líneas hago un Mea culpa- Emerson Batalla. El muchacho de Tumaco desenfundó un remate seco, de esos que tanto se le pedían, mirando al arco, y no al césped, y se sacó la rabia, las puteadas, y el sentimiento en una celebración en donde ni el más optimista de los Americanos creía en ese momento, pero que hizo soltar un grito desgarrado, que teníamos atorado desde hace ya tanto tiempo.

El milagro (Bis) se manifiesta con el penal que falla Rodríguez, a los pocos minutos del Gol Escarlata, poniéndonos de nuevo ante los rezos, las cábalas, y a cuanto factor creyésemos, para aguantar durante más de una hora el embate del adversario; pero no contábamos con que, para el segundo periodo, apareciera el oficio, la tranquilidad, el orden, y hasta los huevos para amilanar a un contrario que solo pudo amenazar a trompicones, pero que no encontró la brújula para, por lo menos, arañar el empate.

Con el Cristo ya en la boca, llegó el pitazo final de Roldán, y el silencio de los imberbes, de los que tanto se florearon en la semana de “casa propia”, usurpada y silenciada de nuevo por nuestra camiseta. Los pedidos de gorras se quedaron en espera, los memes no salieron de su carpeta, y la historia, esa que tanto acomodan, les mete de nuevo una bofetada a su “orgullo”.

Sí, así se disfruta más, así se siente mucho más lindo el amanecer, y sobre todo, así produce un saborcito mucho más dulce ganarles este Clásico, porque a pesar de todo el padecer, el resultado se va para la casa “alquilada”, y nos mete de nuevo en la conversación por la clasificación, y aunque haya muchísimo por mejorar y analizar con la cabeza en frío, el gustico va a seguir, por lo menos hasta el miércoles, cuando se decida el último asalto de estas tres batallas.

Cualquier sugerencia, queja, o lo que quieran manifestarme, pueden hacerla a través de mi nueva cuenta de Twitter @UnMequetrefeMas; nos leemos en una próxima oportunidad en este “Rincón del Turco”. Un abrazo para todos.