Decepción

“Hoy que veo el lugar en donde estoy, no te niego que entre mi dolor existe rabia” – frase de la canción “Adiós”, de la cantante puertorriqueña Kany García.

Quisiera empezar mis líneas como siempre ha sido costumbre en esta tribuna, con algún epíteto que compare lo que se vive en la cancha con alguna situación cotidiana, pero no, el ánimo no me da para equiparar, sobre todo, porque de esas decepciones “insignificantes” que suele mostrar la vida misma, las futbolísticas suelen ser de las que duelen, un poquito, pero duelen.

América ayer fraguó su eliminación, aunque en la rueda de prensa Pompilio Páez salga a decir que quedan 6 puntos y una posibilidad matemática para clasificar, aunque algunos programas deportivos saquen la calculadora, o aunque en la jornada dominical se “den” los resultados ajenos. El equipo conducido por Juan Carlos Osorio le puso el clavo que le faltaba a su propia tumba, mostrando, una vez más, una paquidermia y apatía que hasta resulta sospechosa, pero que, a punta de conjeturas, no va a cambiar.

Esa apatía evidenciada en el terreno de juego, se traspasa al hincha, al que ayer quiso entrar a Techo y no pudo, y después agradecía no haber invertido tiempo y dinero en desplazare a pasar penurias, el que desde su casa estaba observando el encuentro, y al minuto 20 terminó cambiando el canal para engancharse con la UFC o con la previa de la pelea de “Canelo” Álvarez y Plant, u otros, como en el caso de quien les escribe, que aun estando dentro, no hayaba la hora de salir del recinto otrora hipódromo, y emprender la “Operación canchoso” para olvidarse un poco del papelón.

De antemano, pido disculpas si es atrevido que, por esta vez, escriba en primera persona, pero nunca había tenido esa sensación de no querer ver más al equipo en una cancha. Los que me conocen saben que soy Americano de proa y loa, que vivo con intensidad esta pasión, pero ayer, simplemente, quería bajar por las escaleras y salir del Metropolitano de Techo. Mi paciencia no daba para más, la decepción de ver a una plantilla desangelada, a sus referentes al borde de la impotencia, puteándose entre ellos mientras a otros en el gramado ni siquiera les corría sangre por el pecho, y al DT agarrándose la cabeza desde el palco, y mirando con desdén hacia la tribuna de prensa, cual policía de balcón, fueron un cuadro dantesco que no estaba dispuesto a presenciar.

Y sin embargo, terco como yo solo, y como este amor, aguanté los ’90 minutos, esperando una muestra de coraje, de pundonor, que solo duró 5 minutos, y me llevaba a preguntarme ¿A qué Carajo me quedé? ¿Qué mierda sigo haciendo aquí?, y créame, estimado lector, estimada lectora, que con la cabeza fría, y el pasar de las horas, sigo con los mismos cuestionamientos en la cabeza.

Sí, a esto nos llevó el “proyecto”, a esto nos hizo caer la soberbia y la arrogancia, a tratar de ignorar todo lo que tenga que ver con América, porque de solo intentar enterarse de algo, el mal trago es un cheque al portador, es querer amargarse por inercia, es, incluso, un acto de masoquismo.

Quiero pensar que habrá un acto de sensatez, con la hinchada, con la institución, con la misma plantilla, y que los que se sientan responsables darán un paso al costado, pero entre tanta egolatría, entre la megalomanía rampante, habrá que “tragarse el sapo” y esperar por lo menos dos jornadas más para que las decisiones aparezcan, porque de algo si estoy seguro, y es que la temporada que está por terminar, solo se puede sentir decepción, una triste y amarga decepción.

Cualquier sugerencia, queja, o lo que quieran manifestarme, pueden hacerla a través de mi nueva cuenta de Twitter @UnMequetrefeMas; nos leemos en una próxima oportunidad en este “Rincón del Turco”. Un abrazo para todos.